Reportaje

Roberto Arlt: Más allá del bien y del mal

Arkho Ediciones publica una nueva edición de la primera obra del novelista argentino y actualiza el debate ¿Qué nos dice hoy Silvio Astier sobre el relativismo de los valores?

Fernando Proto Gutierrez | letrasenred | Ciudad de Buenos Aires

Una nueva edición, una nueva visión

Muchas han sido las ediciones de «El juguete rabioso» desde su publicación allá en 1926 ¿Por qué otra más? ¿Qué tiene de nuevo la edición de Arkho? Pues, se trata de una edición crítica en la que prima una innovadora lectura nietzscheana de la obra de Arlt, que la pone en diálogo con exponentes máximos de la literatura universal como Kafka. Sin dudas, la edición de Arkho le agrega valor a una novela que, de suyo, tiene con qué; pero, además, contribuye a incorporar la obra como insumo didáctico, al actualizar el debate sobre el relativismo de los valores en el trance de los vaivenes existenciales del protagonista, Silvio Astier.

Franz Kafka, Roberto Arlt y Friedrich Nietzsche

Ahora bien, ya de por sí la obra de Arlt es dificultosa por la ambigua indiferencia entre el aspecto autobiográfico del autor y el destino de Astier. Pero, esta es una característica extendida en otras literaturas. Erich Heller documenta el mismo problema en la crítica a Franz Kafka.

Ambos autores tienen también un denominador común: la contemplación de una existencia tortuosa en la que el hombre tiende -por su naturaleza- a la perversión ética y a toda imposibilidad de comunicación o entendimiento de las normas. Sólo es necesario, a priori advertir que la angustia de Arlt es distinta a la tortura de Kafka.

En primer lugar, la filosofía a-sistemática del checo y disimulada en el simbolismo propio de su narrativa, se constituye por el movimiento kenótico visible en “La metamorfosis” cuyo fin es la muerte, entendida como salvación. El pensamiento de Arlt es diametralmente opuesto: transforma a sus personajes de acuerdo al movimiento liberador nietzscheano, es decir, echando a tierra la joroba moral del camello que sentencia, categórico: ¡Tú debes! felinizando el espíritu rumbo a la conciencia del niño-creador de valores. 

En “El juguete rabioso” Silvio Astier decide actuar en contra de los valores -significados cualitativamente- y en contra del valor -en sentido cuantitativo, principalmente por el influjo de ideas marxistas-. No se puede decir lo mismo de obras como “Los llamaradas” en donde sí se da un movimiento kenótico ultimado por el suicidio de Erdosain.

En efecto, la obra se sostiene sobre ciertos supuestos:

  • La idea es un producto social, lo es también el hombre.
  • El siglo XX, caracterizado por el progreso tecno-científico, comporta también expresiones paralelas como el desencanto, la crisis y la angustia, en tanto ejes estructurales de la antropología contemporánea.
  • Según Arlt, la sinceridad fortalece al hombre, más sólo él puede reír y apiadarse de todo d) La angustia humana es incondicional.
  • Lo extraordinario es posible.

Diremos finalmente que la obra de Arlt, publicada en 1926, se encarna en un contexto signado por la angustia posterior a la Primera Guerra Mundial y la crisis de la racionalidad; no ocurre sin embargo lo mismo con los ideales socio-políticos, pues, muchos movimientos literarios como el surrealismo de Breton, simpatizaron con el comunismo y su proyecto emancipador: Arlt no fue la excepción.

Podemos decir que se trata de uno de los primeros autores hispanoamericanos que retratan la angustia en el ámbito urbano, ya que hasta entonces no hubo en el continente más que novelas rurales entre las que se pueden titular Doña Bárbara, La vorágine o Huasipungo, que denuncian el sojuzgamiento y el drama del hombre pobre y alienado.

La literatura de Arlt busca romper con el canon y con la estética tradicional: su belleza no es la belleza que sintetiza significados en el símbolo o en el mito. Su belleza se espina en el más grave realismo de una sociedad desesperada por la reificación de las estructuras y de un poder corrupto.

Las decisiones de Silvio

“El juguete rabioso” se divide en cuatro capítulos y es preciso categorizarlos según los conceptos anteriormente mencionados, pues, serán de mucha ayuda para comprender las razones de Astier.

El capítulo primero y el último “Los ladrones” y “Judas Iscariote” respectivamente, se corresponden al ámbito de la no-ley, mientras que el capítulo segundo y tercero “Los trabajos y los días” y “El juguete rabioso” responden al intento de Silvio por socializarse.

Es así que en “Los ladrones” Astier afirma: “Cuando tenía catorce años me inició en los deleites y afanes de la literatura bandoleresca un viejo zapatero andaluz […] Entonces yo soñaba con ser bandido y estrangular corregidores libidinosos; enderezaría entuertos, protegería a las viudas y me amarían singulares doncellas”(ii)

Aplicaremos, para simplificar nuestra idea, la premisa anteriormente escrita, a saber, que el hombre es un producto social; si bien es necesario inquirir sobre la internalización de los valores y de significaciones, en la complexión de la personalidad de Silvio su elección de formar un club de delincuentes para robar durante las noches el barrio está condicionada por el polo involuntario de la libertad; en este caso, diremos que el proyecto de Silvio reside en imitar las hazañas de Ricardo «El Mono» Cohen Rocambole, a quien admiró tras su lectura de los cuarenta tomos que Jonson du Terrail había escrito al respecto. Ahora bien, existe un problema mucho más agudo, si se quiere, para analizar: se trata de entender los elementos del polo involuntario que condicionan la libertad, pues, aún cuando Silvio no elige la sed o el hambre -en tanto necesidades naturales- tampoco elige la marginalidad o la pobreza. Adviene un punto aún más complejo: la reificación de esa realidad miserable.

Otro problema se deduce fácilmente si por efecto del proyecto encarnado por Silvio, el polo voluntario, es decir el consentimiento, tiende a integrarse -por reciprocidad solidaria- al polo involuntario. Es justamente éste uno de los dilemas éticos fundamentales de la obra arltiana en el que por naturaleza no se entienden solamente las necesidades corporales, sino todo un espectro de necesidades ligadas a una estructura sociológica y corrupta de dominación reificada.

El tema de la libertad en Arlt es todavía más inquietante si se suma el carácter inconsciente del hombre. Nos valdremos del libro “Sexo y traición en Roberto Arlt”(iii) de Oscar Masotta, para estudiar la acción del inconsciente freudiano a la luz del transitivismo. Masotta escribe:

En las novelas de Arlt no existe un mundo o una esfera de significaciones sociales y económicas. La esfera aparentemente abstracta de lo económico no es ni más ni menos real que la vida sexual de los individuos, lo real es la estructura total, la totalización del sentido de cada esfera particular por la presencia en ella de las otras esferas. Como en nuestro mundo, la percepción no es un mosaico en el que se acumulan las impresiones, sino que el mundo es percibido como un todo, que si se nos entrega por partes, posee una forma significativa que puede ser reconocida en cada una de esas partes, en distintos niveles, y en que las cosas y los hombres aparecen en un campo en que se opera una constante conversión de uno a otro de ellos. Un objeto percibido como sucio y como perteneciente a un determinado status económico, queda del mismo golpe impregnado de una tonalidad sexual, sugiere o reenvía a un cierto “estilo” de sexualidad, o para parafrasear a Merleau-Ponty, sobre un objeto sucio se bosqueja ya, como en filigrana, un determinado estilo de práctica sexual y es posible como palpar en él las aristas de una sexualidad inquietante y promiscua. Arlt saca todo el provecho de ese transitivismo y en algunos párrafos se muestra perfectamente consciente de él: hace de lo que es sexualidad algo tan simétrico y tan isomórfico de lo que es el status económico de la clase, que es como si quisiera introducirnos en el secreto mismo de ese mecanismo

Massota, 1982

La denuncia de Arlt, según Masotta, se centra sobre la hipocresía de las clases aristocráticas de su época: existe un puente de significación trazado de forma clara y distinta entre sexualidad y valor económico, pues el individuo se constituye y define en aquella sociedad por sus posesiones. Así, en la adquisición de objetos lujosos, cuya utilidad es absolutamente nula, las clases altas no experimentan sino el tránsito productivo en el que el objeto, elaborado por el proletariado, designa el tipo de relación social; la legitimidad de las personas está dada entonces por la clase social y el nivel económico.

Respecto al inconsciente, cuando la relación sexual no se halla sostenida por el dinero sólo queda una “cáscara de carne en las oscuridades”. En este mismo planteo, vemos cómo el sexo practicado entre clases económicas opuestas adquiere la misma dimensión de transitividad que sufren los objetos de lujo, convirtiéndose el pobre -utilizando términos lacanianos- en objeto de goce del rico. Según Masotta, en el momento del orgasmo el cuerpo del pobre es absorbido por el yo del otro -recordando a Hegel, por la conciencia señorial del otro-. Arlt busca, en efecto, salvar el cuerpo de la objetivación clasista eligiendo aquella ontología que lo libere del estatuto de cosa -de modo inverso a la operación realizada de Kafka sobre Gregorio Samsa-.

No elegirá sin embargo transformar su situación por medio del trabajo o de la conservación de su vida: los personajes de Arlt eligen en pos del no-valor y de la aniquilación de lo-otro, incluso de sí mismos. Erdosain se mata. Silvio Astier traiciona al “Rengo”; y dice Masotta que ese “es el instante en que la libertad es libertad en el mal”

Si en Kafka la muerte simboliza la liberación, en Roberto Arlt vislumbramos claramente cómo un acto fuera de la ley no sólo es justo para el personaje: también lo libera. Pues, hacia el final del segundo capítulo Silvio decide incendiar con unos carbones la librería:

En la oscuridad yo sonreía libertado… libre… definitivamente libre, por la conciencia de hombría que me daba mi acto anterior. Pensaba, mejor dicho, no pensaba, anudaba delicias –esta es la hora de los coccotes– Una cordialidad fresca como un vasito de vino hacíame fraternizar con todas las cosas del mundo, a esas horas despiertas.(vii)

Mencionamos que el pensamiento de Kafka se sostiene sobre la base de una kénosis en la que los personajes se transforman literalmente en basura, como es el caso de Gregorio Samsa en “La metamorfosis” o bien, encuentran en la muerte su libertad.

Arlt recorre el mismo movimiento en “El juguete rabioso” aunque es en el ápice de la reificación, de la humillación y destino aceptado, momentos en los que Astier limpia sin queja alguna letrinas y sueña taciturno ser escupido en el rostro para limpiarse sereno con el revés de la mano, cuando mediante un acto destructivo invierte la dirección de la kénosis , rumbo a un nietzscheano camino de transformación.

Al cometer un crimen Silvio se hace libre de esa estructura de dominación reificada, afirmando la vida: “Y ¿que tiene que ver la sociedad con la libertad? Yo era libre, podía hacer lo que se me antojara… matarme si quería… pero eso era algo ridículo… y yo… yo tenía necesidad de hacer algo hermosamente serio, bellamente serio: adorar a la Vida.”(viii) 

Arlt no justifica esa decisión de Silvio de quemar la librería por su amor profundo a la vida, por el contrario, para Astier la vida -como valor incondicional- justifica todo tipo de acción y todo tipo de decisión. Sin embargo, el bien hacia el cual tiende no es social, no es un bien de orden: responde en cambio a un individualismo desligado de narcisismo, ya que está fundamentado en la angustia y en la desesperación humana. No se trata de un acto sin justificación racional, porque su cometido se sostiene en la humillación a la que ve sometida su libertad y ante ese deber categórico-kantiano que rige su destino.

Silvio apuesta por su libertad más allá del bien social, correspondiéndonos sindicar el profundo rechazo que Arlt siente por el orden hipócrita y corrupto -reificado- en el que se despliega. El crimen de Astier puede considerarse un instrumento que señala la tensión del personaje y la apertura hacia una realidad más plena: no se trata de la felicidad aristotélica; se trata de la sinceridad o, si se quiere, de la autenticidad.

Vida y libertad

La relevancia filosófica de “El juguete rabioso” no yace en la mostración del calamitoso estado de una sociedad angustiada y su decadencia moral; en el último capítulo, “Judas Iscariote”, Arlt da un giro inesperado.

Retornamos a aquellas categorías que habíamos trazado en los primeros párrafos, por las que situábamos el escenario de la ley y el escenario de la no-ley como opuestos. Dijimos también que en el cuarto capítulo Astier actuaba nuevamente en el marco de la no-ley; pero que a diferencia del primer capítulo, donde formaba el “Club de los Caballeros de la Media Noche” para asaltar casas, practicar con proyectiles e imitar su ideal de gran delincuente, Silvio aparece ahora como un señor mayor traicionando al Rengo, su cómplice a la hora de robar diez mil mangos.

¿Y si lo delatara? […]¿Por qué no?… Entonces yo guardaré un secreto, un secreto salado, un secreto repugnante, que me impulsará a investigar cuál es el origen de mis raíces oscuras. Y cundo no tenga nada que hacer, y esté triste pensando en el Rengo, me preguntaré ¿Por qué fui tan canalla?, y no sabré responderme, y en esta rebusca sentiré cómo se abren en mí curiosos horizontes espirituales.

La obra contempla su sentido final. Bernal Herrera dice: “La afinidad entre los textos arltianos y el pensamiento de Nietzsche [se halla] en un perspectivismo que niega todo valor absoluto, incluido el de verdad» (xiii)

El fundamento de Silvio no ha de estudiarse a la luz del historicismo, sociologismo o psicologismo -solamente-. Es claro que en la obra de Arlt, Astier acaricia su libertad actuando en contra del bien de orden y valor social; delatando al Rengo, Silvio rompe los códigos mismos del crimen: si hay verdad, en rigor, ella no se devela ni en la bondad hipócrita que sentencia categóricamente el deber por el deber mismo, ni en su opuesto, a saber, el contra-mundo de la no-ley que se instituye con sus propias normas en pos del perjuicio absoluto: si hay verdad, ella se des-oculta más allá del bien y del mal.

Lo que desaparece en esta concepción del hombre y del mundo es el valor objetivo que fundamenta el carácter normativo de la ética; se derrumba así el concepto de ob-ligación a un valor, por su condición de ser humanos, demasiado humanos. Glen Close hace un análisis desde la perspectiva del anarquismo arltiano, en relación con Nietzsche:

The tortured individualism of Arlt’s fiction was in keeping not only with the Romantic tradition, but also with the extreme egotism pioneered by Max Stirner in the anarchist classic, The Ego and its Own, (1845) and later taken up by Nietzsche. (Arlt had been raised, incidentally, in a house well stocked with Nietzsche’s writings, since his mother is reported to have met the philospher once and to have remained infatuated with him all her life, convinced that they shared a spiritual bond.) Whatever the specific provenance of Arlt’s omplaints against God, State, and Capital, all of his readers will undoubtedly recall the fierce negativism of his fictions, especially after the juvenile delinquency of El juguete rabioso graduates into the mature political conspiracy of the two subsequent novels.(xiv)

El sustrato filosófico de Arlt nos permite decir que la conciencia moral, en el ejercicio de la libertad, asume la Vida -y todos sus condicionamientos-; empero, esa vida está inevitable y necesariamente desligada de todo valor objetivo: se trata de un ser-ahí, arrojado al mundo y creador de sus leyes. No es una premisa que afirme el carácter absoluto de la autonomía moral y en el que se vislumbre la libertad formalmente, ya que hay angustia, desesperación, tedio: hablamos de una libertad en tensión, entre el ser y el no-ser, y es justamente la contingencia, la terrible sensibilidad ante la muerte inminente la que ob-liga al hombre-con-el-hombre mismo.

En “El juguete rabioso” se rechaza, discute, cuestiona y detesta el carácter absoluto del valor moral; el fundamento del bien y del mal no es sin embargo la libertad autosuficiente, es la vida por la vida misma, evitando el planteo de una libertad vacía y ensimismada. Para comprender qué es la vida según Arlt, es competente evocar la esfera dionisíaca del arte estudiada por Cedomil Goic, quien afirma que en la obra arltiana se da un fuerte contraste entre los principios estudiados por Nietzsche en “El origen de la tragedia”

Así, en la interpretación de Jung, el principio que mueve a un estado dionisiaco es la libertad que no reconoce límites. Nietzsche insiste en que lo dionisiaco es la fuerza que “trata de aniquilar al individuo y redimirlo mediante una sensación mística de unidad”(xv)

Si pudiéramos definir qué es vida para Arlt, sin dudas diríamos que es “la naturaleza que se desborda a sí misma”

Saber que la vida es linda me alegra, parece que todo se llenara de flores… dan ganas de arrodillarse y darle las gracias a Dios, por habernos hecho nacer […] Yo creo que Dios es la alegría de vivir […] ¿Qué hago de esta vida que hay en mí? Y me gustaría darla, regalarla… acercarme a las personas y decirles: ¡Ustedes tienen que ser alegres! ¿Saben?, tienen que jugar a los piratas… hacer ciudades de mármol… reírse… tirar fuegos artificiales (xvi)

La complejidad de “El juguete rabioso” se torna mayúscula: Astier no justifica sus decisiones en la libertad singular de su Yo, ni en la libertad de la razón en él: lo hace ya que concibe la vitalidad en el marco de la divinización apolínea del individuo y la desmesura que de placer, dolor y conocimiento, un grito dionisiaco y desesperante muta; y Ginés López Puertas recuerda: Dionisio se dirige sobre todo a las mujeres pero no exclusivamente: «quiere recibir sus honores de todos en común y desea que se le dé culto sin diferencia de clases» y por «igual al rico y al más pobre les ha ofrecido disfrutar del goce del vino que aleja el pesar». Dionisio quiere liberar a los habitantes de Tebas de las opresiones a las que son sometidos»(xvii)

Nosotros agregamos que el espíritu primero de lo dionisiaco es salirse-de-sí entregándose filantrópicamente, como Nietzsche-Zarathustra, al otro, pues la hermandad, la fraterna comunión se da tras un desborde insondable del Élan vital.

Así, el fundamento de Silvio es la embriaguez libre de rectas razones y apetencia soñante por la belleza y mesura.

Hemos de decir que Arlt justifica las decisiones de Astier en la dimensión trágica del hombre-destinado, una dimensión expresada en la angustia tendencial-hacia; no es sin esta dimensión que Astier puede crear mundos, apolíneas imágenes, fantásticos sueños e invenciones tal y como el volar majestuoso.

Notas y Citas

(i) NIETZSCHE, Friedrich, Así hablaba Zaratustra (Traducción de María Alarcón).Editorial Longseller, Buenos Aires. 2005. pp. 23

(ii) ARLT, Roberto. El juguete rabioso. Centro Editor de Cultura. Buenos Aires, 2004. pp. 5

(iii) Fragmento del libro SEXO Y TRAICIÓN EN ROBERTO ARLT (La plancha de metal, págs. 53/77), Oscar Masotta (Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1982).

(iv) ARLT, Roberto. El juguete rabioso. Centro Editor de Cultura. Buenos Aires, 2004. pp. 47-48-49

(iv) Ibid. pp. 54

(vi) Ibid. pp. 75

(vii) Ibid. pp. 76

(viii) Ibid. pp. 77

(ix) TWAIN, Mark. Las aventuras de Huckleberry Finn. Librodot.com. pp.89

(x) Ibid. pp.90

(xi) ARLT, Roberto. El juguete rabioso. Centro Editor de Cultura. Buenos Aires, 2004. pp. 94

(xii) Ibid. pp. 107

(xiii) HERRERA, Bernal. Arlt, Borges y Cía: Narrativa rioplatense de vanguardia. Editorial Universidad de Costa Rica, 1997. pp. 154

(xiv) CLOSE, Glen. Roberto Arlt and Anarchist Modernism. Wesleyan University. Prepared for delivery at the 1998 meeting of the Latin American Studies Association, The Palmer House Hilton, Chicago, Illinois, September 24-26, 1998. pp. 7

(xv) NIETZSCHE Friedrich. El nacimiento de la tragedia en el espíritu de la música. Biblioteca EDAF. Madrid, 1998. pp.66

(xvi) ARLT, Roberto. El juguete rabioso. Centro Editor de Cultura. Buenos Aires, 2004. pp. 150

(xvii) PUERTAS, Ginés López. El mensaje liberador de Dioniso en las Bacantes de Eurípides. Revista de estudios literarios ESPÉCULO. Universidad Complutense de Madrid. URL disponible: http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/dioniso.html

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